• Marcelo Ducart

SABIAS IGNORANCIAS...

Un breve relato educativo que intenta reflexionar sobre el saber, el deseo y la ignorancia.


- “¡Profe!, ¿y usted que sabe…?

- “¿Qué crees que sé? - respondí.

- “¡No sé bien. Pero cada vez que habla en serio me deja jugando con mis pensamientos. ¡Hace preguntas que no encajan en ninguna respuesta que yo tenía!

-“Tener respuestas no es saber" - acoté. Lo importante son las PREGUNTAS. Y las preguntas son más sabias cuando no se dejan atrapar por las respuestas conocidas.

- Una locura profe lo que me dice. ¿Entonces, para usted, ser sabio es no saber? – prosiguió el alumno.

- “Más o menos" - acoté. Más, porque el que sabe es aquel que ya aprendió con dolor y gozo, que no sabe, y eso, es saber mucho. Menos, porque el conocimiento ha sido siempre una realidad abierta, poco amigable con quienes la buscan. Aún cuando siempre existieron comerciantes que se contentan con vender la cadenita del saber. Ellos dicen tener las respuestas y construyen grandes mercados a su alrededor. Pero el consumo deja más insatisfecho a los alumnos que quieren ser un poco más que clientes.

- ¿Entonces los maestros son unos ilusionistas mentirosos? respondió el alumno algo enojado.

- ¡No es fácil admitir la dificultad de no ver nada por exceso de luz! Todos de algún modo queremos aferrarnos interesadamente al éxito. Pero el sabio aprende a vivir con relativa calma en medio de las incertidumbres. La única brújula que nos marca el camino en medio del desierto es la del DESEO. La única certeza que un profesor puede darte es que el deseo de saber y no las respuestas prefabricadas, ni los libros, ni el dinero, ni la fama, ni el mismísimo poder, es la única forma capaz de iluminarte el camino para salir de tus sabias ignorancias.

Marcelo

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