• Marcelo Ducart

¡Señor, acuérdate de mi...!

El reinado de Jesús se construye desde la cruz

¿SÁLVATE A TI MISMO?

Cuando las papas queman…Aparece el reino de la necesidad y la supervivencia. Nuestra mente se focaliza en sobrevivir a cualquier precio.


En el Evangelio de este domingo (San Lucas 23, 35-43) Jesús deja ver las características misteriosas de su reinado. La escena nos conduce a la cruz y el momento del calvario cuando estaba crucificado junto a otros ladrones. El pueblo miraba y permanecía en silencio. Los jefes y poderosos lo insultaban y se burlaban de él. Y hasta un condenado al cual le quedaban pocas horas de vida lo insultaba sin piedad. Todos a coro repetían las palabras del tentador en el desierto: - ¡Si tú eres verdaderamente quien dices ser, es decir el rey de los judíos, el mesías, el hijo de Dios, el salvador del mundo, sálvate a ti mismo…! ¡Muéstranos la resistencia de tus corazas!¡La violencia de tu venganza! ¡Las fuerzas que te acompañan! Y deja ya de predicar debilidad, fragilidad y eso enfermizo del perdón de los enemigos.


Pero otro de los condenados, uno sólo, un perdedor sin nombre lo defiende y le “roba” al Jesús crucificado una promesa que supera toda verdad: - ¡Señor, ACUÉRDATE de mí cuando llegues a tu reino! - ¡Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso! Y allí está el secreto de la fe: confiar en la Palabra de Dios que se revela en el corazón. Confiar en su ayuda oportuna más que en las evidencias y fuerzas humanas. Porque es sabido que los trofeos, las vitrinas y las armas no alcanzan para convencer a nadie. Sólo generan miedo que se alimenta de la cobardía de las mayorías. Pero basta una gota de fe para encender el mundo e iluminar la noche más oscura...


La adversidad es el momento de observación de las cosas. Jesús nos enseña a mirar por los lentes del fracaso y nos invita al desierto del silencio de nuestras cruces cotidianas. Y nos regala misteriosamente una piel espiritual que nos hace sentirnos más livianos y receptivos para el encuentro con aquellos que nos necesitan. La mayor libertad es no tener miedo a perder lo que creemos poseer... La luz es luz solo en la memoria de la oscuridad...

Marcelo

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